Hatha significa fuerza

Si llevas tiempo practicando yoga, probablemente hayas escuchado que tu práctica te ha dado más flexibilidad, más calma, más conciencia corporal. Aspectos importantes, todos ellos. Pero hay una pregunta que me hago desde hace tiempo, y que me hago también mirando a los yoguis actuales: ¿estamos desarrollando fuerza?
No fuerza bruta. Fuerza funcional, muscular, profunda. La que sostiene una articulación, la que protege la columna, la que te permite envejecer con autonomía. La que, según sabemos hoy con bastante certeza, es uno de los predictores más fiables de salud a largo plazo.

La palabra hatha tiene varias traducciones posibles. La más popular es la que divide la sílaba en dos: ha (sol) y tha (luna), símbolo de la unión de opuestos. Es una interpretación hermosa.
Pero en sánscrito, hatha también significa fuerza. Es la vía del esfuerzo, del empeño. Es la raíz que describe una práctica que requiere algo de ti. No violencia, no tensión innecesaria, pero sí compromiso y cierta exigencia muscular. Un cuerpo que no se rinde.
Cuando los textos clásicos describían las primeras posturas, no hablaban solo de apertura. Hablaban de un cuerpo sano, fuerte, capaz de sostener en el tiempo una práctica equilibrada, y con ello una vida equilibrada.

Algo curioso ha sucedido con el yoga contemporáneo: tal como se practica mayoritariamente, se ha convertido casi en sinónimo de estiramiento muscular y movimiento fluido.
Y aunque esa imagen tiene belleza, ha generado un distanciamiento de la raíz.
La mayoría de las personas que llegan a una clase de yoga llevan una vida semi sedentaria. Sus músculos no están hipertonificados, están debilitados. Lo que necesitan no es soltarse más, sino aprender a activar.
La ciencia del ejercicio lleva años señalando algo muy claro: la fuerza muscular es un marcador directo de longevidad y calidad de vida, especialmente en mujeres a partir de los 40 años. Predice la resistencia a enfermedades crónicas, la densidad ósea, el equilibrio hormonal y la independencia funcional.
Eso no significa que el yoga postural esté equivocado. Significa que, tal como se practica habitualmente, puede estar incompleto, ya que la flexibilidad sin fuerza es inestabilidad. Una articulación muy móvil que no tiene músculo que la sostenga es una articulación vulnerable.

Y ahí es donde entra la pesa rusa: una herramienta contemporánea al servicio de una práctica antigua.

La kettlebell no es una moda, es una herramienta de entrenamiento con mucha historia. La primera referencia documentada a la kettlebell (girya) data de 1704 en Rusia.
Es un objeto sencillo que permite trabajar fuerza, potencia y estabilidad de forma integrada, obligando al cuerpo a funcionar como una unidad. Y eso conecta totalmente con la práctica de yoga postural.
Cuando sostienes una pesa rusa y bajas a cuclillas (malasana), tu cuerpo necesita algo que los yoguis reconocemos: necesita mula bandha para sostener el suelo pélvico, uddiyana bandha para estabilizar la columna, y una respiración consciente.
La diferencia es que ahora hay carga externa, ahora los músculos tienen que trabajar con algo más de intesidad.
No es yoga más pesas. Es yoga con pesas. La intención es la misma. El vehículo, algo más exigente.

Los yogis de la edad media que idearon las prácticas vivían de otra manera. Se movían más, cargaban pesos, su cuerpo llegaba a la postura de meditación (No olvidemos que el origen de todas las prácticas posturas eran preparar el cuerpo para la práctica continuada de meditación) desde un punto de partida diferente al nuestro. Lo que necesitaban de la práctica no era lo mismo que necesitan las personas hoy.

Respetar la tradición no significa congelarla, significa entender qué querían conseguir y buscar los mejores caminos para conseguirlo hoy.
El sthira (estabilidad) del que hablaba Patañjali en su Sutra se construye con músculo. El sukha (confortable) necesita de esa estabilidad para no convertirse en laxitud. Son inseparables. Sthira Sukham Asanam: primero la estabilidad, y luego la comodidad. El orden importa.

¿Tienes curiosidad?
He preparado 2 talleres para que lo descubras.

Serán 2 horas en la que aprenderás:
– agarres y manejo seguro de la pesa rusa.
– respiración en esfuerzo.
– activación muscular profunda.
– estabilización de cintura pélvica y escapular.
– estabilización de la columna
Terminaremos con una sesión de yoga restaurativo para integrar y compensar.


La primera cita es el viernes 15 de mayo en nuestra sala; y la segunda el sábado el 6 de junio en City Yoga (calle de los artistas 43).

El primer paso hacia ese cambio de paradigma y desarrollar tu fuerza es reservar tu plaza!

Descubre la unión del yoga tradicional con el yoga contemporáneo en el corazón de Madrid.

© 2025 Studio8yoga Madrid. Todos los derechos reservados.​