¿Qué tipo de yoga necesitas hoy?

Yin, Restaurativo o Somático

A veces llegamos a clase buscando soltar, descansar o reconectar, pero no siempre elegimos el tipo de práctica que realmente nos lo ofrece. En yoga no hay una fórmula universal. Cada estilo estimula al cuerpo y al sistema nervioso de una manera distinta. Entender esto puede marcar la diferencia entre salir de clase con el cuerpo tenso o con una sensación de calma y espacio interior.

En Studio8Yoga ofrecemos tres estilos suaves que pueden parecer similares desde fuera;Yin, Restaurativo y Somático, pero cada una activa circuitos diferentes en el cuerpo y la mente. Conocer cómo responde el sistema nervioso y qué tipo de sensaciones despierta cada una, te ayudará a encontrar lo que más necesitas en cada momento.

YIN YOGA
Silencio y presencia en la intensidad

Yin Yoga se mueve en el terreno de lo profundo. Las posturas se mantienen varios minutos, sin esfuerzo muscular, dejando que el cuerpo se asiente en la gravedad. Esa quietud no significa pasividad: el tejido conectivo se estira lentamente y los receptores sensoriales del cuerpo, los que informan sobre tensión, presión o temperatura, comienzan a enviar señales al cerebro.

Esa estimulación pausada despierta la interocepción, la capacidad de sentir lo que ocurre dentro: calor, pulso, expansión, vibración. También entra en juego la nocicepción, que detecta el límite del estiramiento o el inicio de una sensación incómoda. En Yin aprendemos a escuchar esos matices sin reaccionar, a observar el punto en el que el cuerpo se abre sin forzar.

A nivel del sistema nervioso, la práctica crea una alternancia entre activación y calma. La mente puede sentirse más alerta al principio, porque el cuerpo interpreta el estiramiento como un estímulo intenso, pero poco a poco el sistema parasimpático (el que regula el descanso) gana terreno. Yin nos enseña a permanecer con lo que hay, sin huir de la incomodidad, y a respetar los límites.

YOGA RESTAURATIVO
Descansar profundamente para reequilibrar el sistema

El Yoga Restaurativo no busca estiramiento ni intensidad, sino descanso. Las posturas se sostienen con mantas, cojines y soportes, para que el cuerpo no tenga que hacer nada. Aquí no hay estímulo ni esfuerzo, solo sostén.

Esta quietud sostenida envía un mensaje muy claro al sistema nervioso: estás a salvo. Al desaparecer la necesidad de mantener el cuerpo activo, se reduce la entrada de información sensorial. Esto permite que el sistema parasimpático se active por completo, regulando la respiración, la digestión y el ritmo cardíaco. Es un estado fisiológico de reparación.

A nivel perceptivo, el Restaurativo estimula principalmente la interocepción suave, esa capacidad de sentir el pulso interno sin buscarlo. No hay nocicepción (no hay sensación de límite ni incomodidad). Es la práctica más indicada cuando hay cansancio físico o mental, o cuando el cuerpo necesita recordar cómo es sentirse en reposo.

YOGA SOMÁTICO
Reeducar el movimiento desde la sensación

El Yoga Somático trabaja desde la exploración. No hay posturas fijas ni alineaciones externas que alcanzar. Se trata de moverse lentamente, escuchando las sensaciones internas que acompañan a cada gesto. Es una práctica muy eficaz para liberar tensiones musculares y patrones de movimiento automáticos.

En este tipo de yoga se despierta con fuerza la interocepción consciente, porque la atención está en el detalle del movimiento y en la relación entre intención, respiración y sensación. También puede activarse cierta nocicepción moderada si al movernos descubrimos zonas de rigidez o microdolor, pero el objetivo es dialogar con esa información, no forzarla ni ignorarla.

El sistema nervioso responde a este tipo de movimiento lento con una reorganización profunda. Al trabajar en un rango suave y atento, se activan los circuitos sensoriomotores encargados de ajustar el tono muscular. Esto no solo libera tensión, sino que mejora la coordinación y la percepción del propio cuerpo. Es una práctica que enseña a moverse con más inteligencia que esfuerzo.

¿Cómo elegir tu práctica?
No hay una mejor que otra. Cada estilo ofrece algo distinto y puede ser el complemento del otro. Puedes pensar en ellas como tres niveles de comunicación con tu sistema nervioso:
•          Somático: diálogo activo con el cuerpo en movimiento.
•          Restaurativo: silencio reparador, sin diálogo, solo descanso.
•          Yin: diálogo en quietud con el límite y la apertura.
Según el momento del día, el nivel de energía o tu estado emocional, una u otra práctica puede ser más beneficiosa. A veces necesitas moverte y despertar; otras, soltar y descansar. Lo importante es que la elección sea consciente.

Cuando sabes qué estimula cada práctica, puedes cuidar tu energía con más precisión. Yin puede ayudarte a procesar tensión acumulada, Somático a refinar la escucha y Restaurativo a restaurar lo profundo. Las tres te devuelven al mismo lugar: la sensación de habitarte con presencia y amabilidad.

En nuestra sala puedes practicar Yoga somático y Restaurativo los Jueves a las 20:30 y Yin Yoga los Miércoles 19:10

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